Estilos de Vida Saludable
agosto 10, 2018

Que el glucómetro sea su "GPS" para controlar la glicemia

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Para las personas con diabetes, irse de viaje implica un poco más que empacar, desplazarse por tierra, mar o aire, y disfrutar del paisaje que le ofrezca su lugar de destino. Aquí, algunas recomendaciones para que sus niveles de glucosa en sangre no se vean afectados por los cambios de rutina que realice por fuera de casa.
 
Es sabido que una de las formas más indicadas para ejercer control sobre los niveles   de azúcar en sangre (glicemia) es realizar mediciones frecuentes que permitan a la persona con diabetes –y a su médico– conocer cuál es su comportamiento glicémico usual. Pues bien, durante un viaje –sea de vacaciones o de trabajo–, el medidor de glucosa debe convertirse en el ‘compañero’ inseparable de una persona con diabetes. 

Que el glucómetro sea su ‘GPS’

Llevar el glucómetro a todas partes y medirse el azúcar varias veces al día no es, en lo absoluto, una exageración. Se trata de la única forma de probar y asegurarse que los niveles de glucosa en su sangre se encuentren dentro del rango normal –de 70 a 100 mg/dl (miligramos por decilitro) en ayunas– y de tal forma, que usted pueda desplazarse con tranquilidad y realizar todas las actividades programadas en su itinerario.
 
Es por eso que en sus vacaciones, antes de usar un Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) para orientarse o dirigirse hacia determinado lugar, usted debe preocuparse por tener todo el tiempo su medidor de glucosa al alcance y chequear de forma regular sus glucometrías.

Consejos para empacar

Al hacer su equipaje, además de empacar todas las medicinas e insumos que usted use (como insulina, antidiabéticos orales –pastillas–, tiras reactivas, lancetas, jeringas o agujas), incluya unas baterías adicionales para su glucómetro; en caso de que llegue a necesitarlas, le serán de gran utilidad.
 
A la lista de recomendaciones se suma llevar un registro (en una agenda o cuaderno) donde se detalle el resultado de las pruebas de glicemia, las dosis aplicadas de insulina, las porciones de comida ingeridas y demás datos que puedan ser útiles a la hora de estabilizar sus niveles de azúcar en sangre, de ser necesario. 
 
Si en el transcurso de su viaje usted presenta complicaciones relacionadas con el tratamiento de su enfermedad, comuníquese con su médico –o educador en diabetes– para que lo oriente y le dé posibles soluciones al problema. Otra alternativa es dirigirse a un hospital cercano a usted para buscar asesoría en salud. En este caso, deberá contar con la lista de medicamentos y las dosis que se administra –entre otra información referente al tratamiento que usted siga–, para ayudarle al profesional de la salud que lo atienda a que preste el mejor servicio que esté a su alcance.


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