noviembre 23, 2018

Hallan una defensa natural contra las arterias obstruidas

Hallan una defensa natural contra las arterias obstruidas
Una investigación realizada por el Joslin Diabetes Center (Boston) encontró un mecanismo de protección en el cuerpo que reduce la inflamación crónica productora de la enfermedad cardiovascular.
 
Es sabido que en la diabetes tipo 2, ocasionada por una utilización ineficaz de la insulina, la inflamación crónica provoca enfermedades cardiovasculares, las cuales se constituyen en la principal causa de muerte de quienes sufren esta afección. Aunque hasta hace poco no se conocía nada al respecto, investigadores del Joslin Diabetes Center identificaron un factor de protección natural que actúa contra esta inflamación.
 
En la diabetes, los altos niveles de glucosa y lípidos –colesterol y triglicéridos– activan los glóbulos blancos (monocitos) para moverse hacia las paredes de las arterias y avanzar hacia los macrófagos, que son células del sistema inmunitario localizadas en los tejidos. Aunque dichas células inicialmente envuelven lípidos, con el tiempo se terminan acumulando en las paredes de las arterias, produciendo aterosclerosis, el mecanismo patológico que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más contribuye a la aparición de enfermedades cardiovasculares (ECV).
 
La mayoría de las ECV aparecen por el consumo nocivo de tabaco y alcohol, las dietas malsanas, la obesidad y el sedentarismo, entre otros factores de riesgo que hacen que se produzca este proceso en el que los elevados niveles de glucosa y lípidos activan múltiples formas de una molécula llamada proteína quinasa C (PKC, del inglés Protein Kinase C)). Estas, a su vez, ayudan a los macrófagos a activarse, sobrevivir y multiplicarse, lo que hace que la inflamación aumente.
 
Sin embargo, a partir de experimentos realizados con un ratón con diabetes tipo 2, los investigadores del Joslin Center demostraron que una forma de la molécula PKC, llamada PKC-delta, defiende al organismo contra este proceso inflamatorio, suprimiendo la población de macrófagos alojada en las paredes de las arterias.
 
"La sorpresa total para nosotros fue que aunque la mayoría de las formas de PKC empeoran la inflamación, PKC-delta pasa a ser lo contrario, un mecanismo de protección natural", dice George King, MD, Director Científico del Joslin Diabetes Center y profesor en la Escuela de Medicina de Harvard.
 
El trabajo de seguimiento en cultivos celulares realizado por el laboratorio de King demostró que este papel defensivo de la PKC-delta se desencadena por altos niveles de lípidos, mas no de glucosa. Ese hallazgo sugiere que la molécula también podría ayudar a prevenir la inflamación en condiciones de salud relacionadas, como la obesidad y el síndrome metabólico (un conjunto de factores de riesgo que incluye: presión arterial alta, azúcar elevada en sangre, exceso de grasa corporal alrededor de la cintura y niveles anormales de colesterol o triglicéridos).
 
Por su parte, otra investigación desarrollada en los laboratorios del Joslin Center mostró que la inhibición de PKC-delta en el hígado podría ayudar a superar la resistencia a la insulina, un factor clave para tratar la diabetes tipo 2. Por ahora, este estudio probado en animales sugiere que en el futuro será posible reducir la inflamación crónica activando la PKC-delta en monocitos humanos.
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